London Tube

Como todos sabemos el Metro/Subte/Tube en Londres es famoso y, al mismo tiempo, muy especial. Desde febrero que estoy viviendo esta ciudad y he viajado lo suficiente como para notar ciertas situaciones que te rompen la paciencia y otras que te hacen reír a carcajadas.
Principalmente lo que mas me molesta en el Tube son los turistas. So muy fácil de reconocer, son los que están parados del lado izquierdo de la escalera mecánica y ni se inmutan cuando uno esta llegando tarde al trabajo. Para los que nunca estuvieron en Londres, si uno toma la escalera mecánica debe pararse del lado derecho y dejar el izquierdo vació para los que quieren bajar con velocidad.
La otra son los que están parados frente al “molinete” (son ahora mas bien unas puertas electrónicas) buscando su boleto. En vez de hacerse a un lado o tenerlo preparado con anterioridad crean un atasco irrumpiendo con el flujo natural de los pasajeros.
Otra situación que crea un caos total pero esta vez en el andén, es cuando no dejan descender a los pasajeros que vienen en el vagón. Es muy simple y lógico permitir el descenso de los pasajeros para liberar el lugar que luego uno va a ocupar. Pero no, esta gente esta decidida a nadar en contra de la corriente, ojala un día se ahoguen.
Uno de los momentos mas cómicos que presencie en el Tube ocurrió un domingo por la tarde. Había un grupo grande de australianos bastante borrachos bebiendo cerveza. En un momento de confusión en la Northern Line (bastante complicada por cierto si uno no tiene experiencia) los inmigrantes no sabían para que lado arrancar. Mientras las puertas estaban abiertas descendieron y ascendieron varias veces discutiendo cual era la mejor ruta para llegar al bar en cuestión. En eso una de las chicas decide bajarse en esa estación y uno de los muchachos, a último momento, se asoma para decirle algo. La alarma avisando que las puerta se cerrarían en cualquier momento chillaba a mas no poder. El muchacho ni se inmuto y se llevo una hostia en el pecho que termino en posición fetal dentro del tren. Todo el vagón sin poder contenerse se moría de la risa del pobre borracho australiano. El muchacho se paró, con la cara roja, y dijo en voz alta: “Everything is cool, I’m alright”.
Como para terminar, los dejo con una historia, en inglés, sacada del website Underground Etiquette:
"I did hear a tale once concerning a big black guy with a big afro, who gets on the tube and stands nonchalantly by the door, only for the doors to close on his hair. "No sweat" he says, "I'll wait until the next station". Of course, the next few stations all open on the opposite side." Peter Mackay of London
Y no se olviden: “Mind the Gap”